Consejos de vida – Alcanzando metas

Sábado, sentí la necesidad de quedarme dormido hasta tarde; no lo conseguí, terminé levantándome apenas 30 minutos más tarde de lo habitual. Odio que esto me pase, pero lo dejo fluir. Se acerca el mediodía y me invade una necesidad de pensar en tantas cosas. Solo tenía tres tareas pendientes, una de ellas escribir esta publicación.

Me estoy adelantando, este artículo ni siquiera versa sobre lo que tenía en mente. Para la tarde ya empecé con una sensación extraña en mi cabeza, no es dolor, no es angustia, es más bien desasosiego. Quiero hacer muchas cosas, no todas juntas como multitarea, pero si paralelas una de otra. Se que no es posible y siento que terminaré con una frustración tremenda a la vista. Tomo el teclado y converso de ello con alguien de confianza, es el equivalente a respirar profundo. Me calmo y desacelero el paso, tengo que ir lento, ese es mi modo de ir alcanzando metas propuestas.

 

Escultura Perfil del tiempo de Salvador Dalí 1977
Museo Suomaya Plaza Carso
Ciudad de México

 

¿Sueñas que vas corriendo pero tu avance es pobre?

Es recurrente aunque no tan frecuente, que sueño que camino muy aprisa, o que incluso voy corriendo, pero por alguna razón que desconozco, mi avance es muy limitado, como si mis movimientos fueran en cámara rápida pero el tramo recorrido fuera en cámara lenta. No he hecho demasiada investigación al respecto, pero se supone que es un indicativo que sientes que las cosas aunque van en buena dirección, no se desenvuelven a la velocidad que deseas.

Llega a ser muy estresante, mirar que por más que haces las cosas necesarias, tu posición sigue siendo casi la misma que cuando comenzaste; recuerda que mucho tiene que ver nuestra percepción del tiempo y con ella la percepción de las distancias. Nos exigimos demasiado casi todo el tiempo, queremos comparar nuestro avance con el de otra persona, en situaciones distintas, por lo regular saldremos perdiendo, no obstante que, si la apreciación proviniera de un tercero, nos colocaría en posición más adelantada.

Vivimos en un mundo que nos bombardea con ser exitoso a toda costa, a lograr objetivos, a conseguir nuestros sueños; pero cuando entramos en esa carrera desenfrenada, nunca nos advierten que habrá momentos de desesperanza y frustraciones al por mayor. En ese momento tienes que detenerte por completo, hablar con alguien, respirar profundo, aminorar el paso o incluso regresar una o dos zancadas en el trayecto. Cualquier cosa que sea necesaria para darte una justa dimensión de tu lugar y tu avance.

 

Está bien no llegar pronto, está bien detenerse, está bien ir a tu propio ritmo.

Que nadie te diga que cambiar de opinión a medio camino es malo, tú estás viviendo tu propia historia la de nadie más, vívela en calma. Alcanzar los objetivos y metas no depende de la velocidad, depende de la constancia. No permitas que te digan lo contrario, especialmente entiende que el proceso de conseguir las metas es distinto en cada uno.

También debes comprender que la mayoría de las veces querer conseguir tres o más objetivos importantes de manera paralela es complicado, por lo que habrá que tomar decisiones dejando en pausa varios y llevando a cabo uno o tal vez dos.

No podemos tener todo en la vida, a veces es tiempo a veces dinero o situaciones familiares las que nos ponen contra la pared. Aceptar que no tenemos el control de todo es un primer paso para enfocarse a lo que más deseamos y obtener a nuestro ritmo ese objetivo. Recuerda esto, sobre todo porque en octubre empezamos a revolucionar nuestra mente porque sentimos que al irse acabando el año, es como si se nos fuera de las manos el tiempo.

Nacho Eguiarte – Organizador Profesional y Blogger en NACHOrganiza

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